La causa

¿Qué es #AnimalesNoSonCosas?

#AnimalesNoSonCosas es la causa que defendemos la Fundación Affinity y el Observatorio Justicia y Defensa Animal. Queremos que los animales dejen de ser considerados “cosas” por el Código Civil español, y sean considerados como seres vivos que sienten. Esto ya es así en la Unión Europea, desde 2009, cuando se modificó el Tratado de Funcionamiento y posteriormente otros países como Austria, Alemania, Suiza, Francia y Portugal han hecho lo propio.

¿Qué consecuencias tiene que los animales tengan esta consideración legal? Creemos que hay problemas como el abandono, o situaciones como los embargos y las separaciones, entre otros, en que los animales están poco protegidos y se consideran una mera propiedad. Es por eso, que para garantizar sus derechos y su bienestar, el primer paso es que se consideren seres vivos con capacidad de sentir.

El pasado 14 de febrero de 2017, el pleno del Congreso de los Diputados mostró una declaración de intenciones acordando por unanimidad instar al Gobierno a ejecutar este cambio en el Código Civil. Pero aún queda mucho por hacer para modificar la ley y depende de todos nosotros que esta declaración de intenciones acabe siendo una realidad cuanto antes o se quede en papel mojado.

Por eso, desde la Fundación Affinity y el Observatorio Justicia y Defensa Animal te pedimos, más que nunca, tu apoyo y ayuda. Queremos conseguir un gran apoyo social a la causa #AnimalesNoSonCosas y llegar a las 500.000 firmas para demostrar que este tema es importante para muchas personas.

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500.000 firmas!

Los expertos

Nuria Menéndez de Llano Rodríguez

Pasado, presente y futuro del Derecho Animal

La rama del derecho llamada Derecho Animal ha ido formándose históricamente de manera paulatina a medida que las sociedades modernas han ido avanzando en términos éticos y, correlativamente, han ido ampliando el ámbito de protección legal a un grupo vulnerable que hasta fechas recientes no es debidamente tenido en cuenta por nuestro legislador: los animales no humanos.

El Derecho Animal es por tanto la rama jurídica que estudia la regulación de la relación existente entre los humanos y los demás animales. Tiene su origen en el Animal Law anglosajón, que nace en Inglaterra y posteriormente se desarrolla como tal en los Estados Unidos de la mano de abogados y académicos pro derechos civiles.

DERECHO VIGENTE

Nuestro país no ha sido ajeno al desarrollo del Derecho Animal y, desde las primeras normas históricas de Derecho Animal que se promulgaron en el siglo XVIII hasta la actualidad, no han parado de aprobarse normas de distinto tipo y rango que han ido formando un importante y variado Cuerpo Jurídico de obligado cumplimiento en nuestro país.

Entre las principales aportaciones de este Derecho cabe citar:

  • La recepción del Derecho Originario y Derivado de la Unión Europea, que empezó a formar parte de nuestro derecho a partir de la incorporación de España en las Comunidades Europeas en 1986. A partir de esa fecha es cuando nos hacemos receptores de todo ese cuerpo cohesionado de normas de bienestar animal.
  • El Derecho Animal Administrativo que empezó a formarse con normas de naturaleza administrativa tanto en el ámbito local como autonómico y estatal. En la actualidad los principales exponentes lo constituyen: las leyes y reglamentos que regulan distintos aspectos de la tenencia y condiciones de bienestar animal que se aplican a las diferentes clasificaciones que se hacen de los animales no humanos, como por ejemplo, en relación con la tenencia de animales en cautividad, la tenencia de animales considerados potencialmente peligrosos o la regulación del uso de animales en espectáculos públicos. A ello se añaden las 17 leyes autonómicas de protección animal y los distintos reglamentos de protección animal que existen en las dos Ciudades Autónomas, de Ceuta y Melilla, así como las Ordenanzas municipales sobre protección y tenencia de animales de compañía aprobadas por diversos Ayuntamientos de nuestro país.
  • El desarrollo progresivo del Derecho Penal Animal, desde que por primera vez el maltrato animal se tipificó como delito en 2003 en España. Tras la última reforma del Código Penal español en 2015, no sólo se ha ampliado y reforzado la protección penal de los animales respecto del tipo básico de maltrato animal del artículo 337, sino que se han instaurado nuevas figuras delictivas como la explotación sexual de animales o el abandono animal que ya por fin deja de ser considerado una simple falta.

RETOS DE FUTURO

Entre las principales necesidades que debe afrontar el legislador español a corto plazo se encuentra, sin duda, la necesidad de adecuar y actualizar el estatuto jurídico civil de los animales para hacerlo coherente con el artículo 13 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, que requiere a los Estados miembros a tener en cuenta las exigencias en materia de bienestar de los animales como seres sensibles. Anacrónica y contrariamente a ello nuestro Código Civil sigue considerando a los animales como cosas. Esto no sólo supone un sinsentido desde el punto de vista científico, desde el que nadie discute ya que los animales no humanos son seres vivos con capacidad de sentir y no meros objetos, sino que es un agravio ético-filosófico y un problema de coherencia jurídica a la hora aplicar un derecho totalmente desfasado que en ningún modo responde a las necesidades de la sociedad actual y no se corresponde con los avances antes mencionados en diversos ámbitos del Derecho Animal.

Por otro lado, también se plantea en el ámbito académico y judicial la necesidad de abrir en el plano teórico-jurídico el estudio sobre el modelo de protección constitucional de los animales que ha tomado nuestra Constitución de 1978 en su artículo 45, y cómo podría reforzarse para hacer el mandato de protección a los poderes públicos más efectivo.

Sin duda tenemos por delante interesantes retos de futuro sobre los que tanto la Ciencia jurídica como la Política deben de ir de la mano para que el Derecho Animal sea una realidad viva y el Derecho esté adecuado al sentir social de la sociedad en la que tiene que ser aplicado, tal y como el progreso en términos de Justicia Social demanda.

Abogada especializada en Derecho Animal, miembro de la Comisión de Derecho Animal del Ilustre Colegio de Abogados de Oviedo. Doctoranda en Derecho Animal del Departamento de Derecho Público de la Universidad de Oviedo. Directora del Observatorio Justicia y Defensa Animal y Associate Fellow of the Oxford Centre for Animal Ethics.

La campaña

En este accidente Max fue tratado cómo una cosa

¿Cómo crees que son considerados los animales de compañía ante el Código Civil?

Lanzamos una encuesta el pasado mes de mayo y preguntamos a un colectivo representativo del país las siguientes preguntas:

¿Sabes que el código civil considera a los animales como cosas/objetos y no como seres vivos con capacidad de tener sentimientos?

¿Hasta qué punto estás a favor de cambiar el código civil español para que los animales dejen de estar considerados como cosas?

¿Crees que los políticos deberían ocuparse de legislar a favor del bienestar de los animales?

¿Consideras que en otros países se trata a los animales de compañía, en concreto perros y gatos con más respeto que en España?

¿Crees que los animales de compañía, en concreto los perros y gatos, tienen sentimientos?

En caso de sufrir accidente de tráfico no existen protocolos de rescate o salvamento para los animales de compañía (perros/gatos) que viajan en los vehículos. ¿Hasta qué punto estás de acuerdo con eso?

Testimonios

“Si yo hubiera quedado inconsciente en el accidente mis gatas habrían muerto”

Esta es la historia de Arantxa, quien un día vio en una publicación de Facebook dos gatitas que estaban enfermas y decidió adoptarlas. A menudo, las tenía que llevar al veterinario por sus problemas de salud y en uno de estos trayectos tuvo un accidente. Arantxa resultó herida, le tuvieron que poner collarín y llevarla al hospital.

Los policías le dijeron que las gatas irían al depósito de vehículos siniestrados y ella se negó a que esto sucediera antes de que encontrara a alguien se hiciera cargo de ellas. Al final una persona que pasaba por el lugar del accidente la ayudó y llamó a una amiga suya que recogió a las gatas. Arantxa cree que si hubiera quedado inconsciente seguramente sus gatas habrían muerto.

Carla y Vita tienen terror a viajar. Cuando entran en un coche, arañan, vomitan y defecan en sustransportines. Carla y Vita son las dos gatas que Arantxa López acogió hace ahora un año y medio en su casa cuando apenas contaban con tressemanas de vida. “Las vi en una foto en Facebook, en la perrera madrileña de Leganés. Estaban muy enfermitas”. Arantxa se enterneció, no lo dudó y se fue a buscarlas para tenerlas en acogida.

Debido al delicado estado en el que se encontraban, Arantxa tenía que llevarlas al veterinario casi a diario. Carla y Vita iban siempre en el asiento del copiloto, en su transportín bien sujeto al cinturón de seguridad. En uno de esos desplazamientos, justo cuando las gatitas empezaban a recuperarse, Arantxa sufrió un accidente de circulación.

“Me pasé una salida y entré por otra zona que no conocía. Al llegar a una especie de rotonda miré para salir y de un segundo a otro me embistió un vehículo que venía a bastante velocidad. El transportín de los animalessaltó, me golpeó en la cara y salió despedido hacia atrás. Vi a cámara lenta cómo el coche que me embistió entraba y salía del mío, y cómo saltaban los airbags. Empezaron a pitarme los oídos, estaba desorientada, con mucho miedo, mucho dolor, y no podía respirar”, relata Arantxa, recordando aquel fatídico día.

“La ocupante del otro vehículo salió de su coche porsu propio pie. Por el retrovisor vi que llevaba una silla de niños y le pregunté que si iba sola. Me dijo que sí y me sentí aliviada”, sigue contando Arantxa, a la que le horrorizaba pensar que en el accidente se hubiera visto involucrado algún niño o más adultos, además de ella y la conductora del otro vehículo.

Pese a encontrarse “aturdida y desorientada, con mucho miedo, mucho dolor y sin poder respirar bien”,su obsesión era saber qué había sido de sus gatas. “Están bien”, intentaba tranquilizarla la gente que había acudido en su ayuda. “Pero yo no las veía y eso me creaba mucha ansiedad”, afirma.

Al llegar la policía y la ambulancia, lossanitariostuvieron que sacarla del coche con un collarín, en camilla. Pese a su estado, le dio tiempo de ver el transportín de las gatas reventado. Arantxa pidió angustiada que alguien lasllevara al veterinario, informando de que el localse encontraba muy cerca, “tan solo a 500 metros”. “Pero nadie me hacía caso”, recuerda con tristeza.

“Empecé a llorar y dije que de ahí no me iba sin las gatas, por lo que me dejaron hacer una llamada”. Al final, consiguió que fuera su amiga Eva a por ellas. Solo entoncesse quedó tranquila. Pero mucho más cuando supo que Vita y Carla,salvo elshock por elsusto, por suerte estaban bien. En aquel momento Arantxa lo tuvo claro. “Decidí que no se iban a separar jamás de mi lado”.

Después de superar esa dura experiencia, Arantxa se pregunta qué habría pasado si ella hubiera quedado inconsciente tras el choque. “¿Qué habría sido de mis gatas? ¿Quién se habría hecho cargo de ellas? ¿Habrían terminado en el depósito, en su transportín roto, solas dentro de mi coche?”.

Los Apoyos

Mascoteros se une a la causa #AnimalesNoSonCosas

#AnimalesNoSonCosas es la iniciativa que hemos puesto en marcha la Fundación Affinity y el Observatorio Justicia y Defensa Animal para cambiar el Código Civil y que los animales dejen de ser considerados cosas ante la ley. Nos hace muy felices que mascoteros se sume a la causa, pero aún hace falta más apoyo para conseguir las 500.000 firmas que muestren un gran apoyo social para cambiar el Código Civil. Conoce cómo puedes ayudar a nuestros amigos peludos a reivindicar que no son una cosa.

Para unirte, como lo ha hecho Mascoteros a esta causa es bien sencillo. Tan solo tienes que firmar la petición en bit.ly/animalesnosoncosas, y difundirla entre tus amigos, familiares y conocidos para que llegue a cuanta más gente mejor, y conseguir así que los perros y los gatos no sean considerados como cosas ante la ley.

Las razón es que si no hacemos nada y dejamos el Código Civil tal y como está ahora puede seguir suponiendo un importante problema en determinadas situaciones.

Por ejemplo, ¿sabías que en un proceso de divorcio el juez podría decidir dar a una pareja el perro o el gato como si fuera un coche o un piso? ¿O que en caso de accidente, las autoridades están obligadas a dejar los animales en el lugar del suceso como si fueran un equipaje más? Dicha ley permite, por tanto, que los animales al ser considerados cosas puedan ser embargados, ponerse a la venta, sacrificados o devueltos.

Juntos podemos conseguir que el gobierno cambie el Código Civil y modifique la condición de los animales de compañía. Estamos cerca de conseguirlo, ya han firmado más de 319.000 personas, pero cuantas más fuerzas unamos por esta causa más probabilidades tendrá de ser una realidad.

¡Firma la petición y démosle a los animales los derechos que se merecen!