He adoptado a otro gato…y ¿ahora qué hago?

Convivencia

Acabas de adoptar a otro gato. ¿Cómo se lo tomará el gato que ya tienes? ¿Y cómo hacer para que se lleven bien? En principio no se puede saber con seguridad si la convivencia va a salir bien, pero para aumentar las posibilidades de éxito…¡nada de dejar el recién llegado libre por casa desde el primer día!

Territorio

Cuando se introduce un gato nuevo en una casa donde ya hay un gato residente, el riesgo de peleas por cuestiones territoriales o miedo es muy alto. Además cuando el primer encuentro acaba con bufidos, arañazos y mordidas, puede ser difícil cambiar la idea negativa que cada gato se ha hecho del otro. Por esta razón es importante seguir una serie de pasos para permitir que los animales se vayan conociendo y aceptando poco a poco sin que, mientras tanto, se puedan hacer daño. El objetivo de este protocolo de introducción no es que los gatos sean “amigos”, sino que simplemente lleguen a tolerar la presencia del otro y puedan convivir tranquilamente bajo el mismo techo.

Este protocolo es importante también porque el gato nuevo tiene muchas tareas pendientes: habituarse al gato residente, adaptarse a su nuevo hogar, descubrir como está hecha la casa, donde están los recursos, los escondites, las vías de huida y además se tiene que adaptar a su nueva familia humana. Para todo esto necesita tiempo y tranquilidad y por esta razón, lo ideal es que al principio no tenga acceso a toda la casa: una habitación es suficiente, siempre que contenga todo lo imprescindible como un sitio para dormir, un comedero, un bebedero, una bandeja para las eliminaciones, un sitio para esconderse, un rascador, juguetes, y un área levantada del suelo para protegerse, descansar y controlar la situación desde arriba. Tanto en la habitación del nuevo gato como en el lugar favorito del gato residente se pueden colocar difusores de feromonas de familiarización que ayudan a los gatos a relajarse en situaciones estresantes.

Estrategia

Mientras se mantienen los gatos en territorios separados, se pueden intercambiar sus camas o utilizar la misma herramienta para cepillarlos con la finalidad de que cada gato se familiarice y acostumbre al olor del otro. Otra estrategia consiste en frotar un trapo en mejillas y base de la cola de ambos gatos y luego pasar este mismo trapo en las puertas y esquinas de los muebles a la altura de la nariz de los gatos de manera que la casa quedará impregnada del olor de todos sus habitantes felinos. Durante esta fase del protocolo, de vez en cuando se pueden intercambiar los territorios de los gatos o se cierra temporalmente el gato residente en una habitación y se deja que el nuevo salga de su espacio y explore el resto de la casa.

Barrera

Cuando los gatos se muestren totalmente relajados durante los intercambios de territorio, empieza la segunda fase del protocolo. Ha llegado el momento de verse … pero a distancia y con una barrera en medio. Se puede usar una puerta de cristal, una ventana, una red o se puede colocar cada gato en un trasportín. Lo importante es que los gatos no se puedan atacar y que si quieren retirarse, puedan hacerlo. En estos encuentros, cada gato estará acompañado de una persona que se ocupe de darle un trocito de su comida favorita cuando el gato mire al otro y se mantenga tranquilo. La finalidad de este ejercicio es asociar la imagen del otro gato con algo agradable. Las sesiones tienen que ser cortas y repetirse varias veces al día. Fuera de estos encuentros los gatos vuelven cada uno a su territorio.

Juntos

Cuando los gatos estén relajados viendo al otro, empieza la fase “sin barrera”: los gatos recibirán su plato de comida mientras estén a cierta distancia en la misma habitación. Cuando se acabe la comida, se vuelven a separar los gatos. Si los gatos están relajados se acercan poco a poco los platos, hasta que llegue el momento de dejar que los gatos interactúen entre ellos. En este momento, los propietarios tienen que estar preparados para intervenir y separar los gatos a los primeros signos de agresividad. Sólo cuando los gatos en muchos encuentros seguidos muestren el comportamiento correcto, es posible dejarles juntos sin supervisión, mientras los recursos esenciales, como comederos y bandejas de eliminación, se siguen manteniendo separados. En general el gato residente suele aceptar al recién llegado en un mes, pero en algunos casos pueden ser necesarios varios meses antes de conseguir armonía en casa.

Especialista

Si durante el proceso se detectan comportamientos agresivos por parte de cualquier gato, es mejor pedir consejo a un especialista para que supervise el proceso de introducción. Este protocolo se debería seguir también después de que uno de los gatos residentes haya tenido que pasar algunos días (o hasta pocas horas) fuera de la vivienda, por ejemplo, por una visita al veterinario. Al volver impregnado de olores “raros”, puede recibir el rechazo de los otros gatos que se han quedado en casa y que reaccionan como si no lo conocieran.

Protocolo

Muchos propietarios han introducido gatos en su casa sin seguir ningún protocolo especial y nunca han tenido problemas pero, en los casos donde no hay una aceptación inicial por parte de los animales, el problema suele empeorar con el tiempo. Hay gatos que no pueden comer, descansar o hacer sus necesidades sin ser “acosados” por el otro gato y acaban viviendo escondidos la mayor parte del tiempo. Cuando la calidad de vida de uno de los gatos se vuelve tan baja puede ser necesario buscar un hogar nuevo para uno de los gatos. Un protocolo de introducción puede parecer incomodo de realizar pero ahorra una experiencia muy estresante para los gatos y sus propietarios.

Artículo publicado originalmente en Affinity PetCare: He adoptado a otro gato…y ¿ahora qué hago?