Consejos para seleccionar el perro perfecto para terapia

Existen perro con diferentes perfiles, aquí descubrirás cuales son las características a tener en cuenta tanto si quieres elegir un animal para terapia cachorro o adulto.

En términos generales cuando busquemos un perro o seleccionemos un cachorro para que se convierta en un perro de terapias, prestaremos especial atención a las siguientes características:
  • Sociabilidad: Debe ser sociable con las personas pero sin llegar a ser dependiente
  • Seguridad: Deberá tener seguridad de sí mismo pero sin ser descarado
  • Trabajo: Tendrá que ser trabajador, pero no impulsivo

Si buscas un cachorro, ten en cuenta que el mejor momento para escogerlo será mientras esté viviendo con su madre y sus hermanos, entre la semana 7 y 12 de vida. Evaluaremos la idoneidad del cachorro teniendo en cuenta:

  • Energía: Su nivel debe ser medio, ni demasiado apagado, ni demasiado enérgico
  • Sociabilidad: Debe mostrarse contento al saludo y estar con varios tipos de personas y edades
  • Colaboración: Tiene que estar dispuesto a colaborar con personas
  • Control: Debe ser capaz de moverse por todo tipo de superficies y niveles
  • Sensibilidad: Deberá tener sensibilidad visual, táctil y mostrarse abierto a varios estímulos, sin ser demasiado sensible
  • Ser capaz de estar cómodo con un razonable grado de contención
  • Estable: Tendrá que tener estabilidad física y emocional

Otras personas por el contrario, optan por un animal adulto, adoptado de particulares o a través de una protectora. En este caso tendrás que guiarte por el temperamento. Será conveniente que antes de dar el paso conozcas bien al animal y su comportamiento. Podrás realizar varias pruebas para la selección:

  • Confianza: Es conveniente que tenga confianza en si mismo
  • Agresividad: Busca un animal con agresividad cero
  • Sociabilidad: Deberá ser una animal altamente sociable
  • Complacencia: Debe tener ganas de complacer a las personas
  • Motivación: Un perro por si mismo no se empleará a fondo en la terapia, debe ser motivado para la misma. Si se hace correctamente desempeñará su labor con gusto y disfrutará de la actividad

Los perros no deben suponer un peligro ni incomodar a los usuarios, residentes, profesionales o personal del centro. Cualquier perro que esté adiestrado para trabajar en terapias también tiene derecho a tener una buena calidad de vida por lo tanto nunca antepondremos la terapia al bienestar animal. Hay que asegurarse de que los perros utilizados en terapia tienen el temperamento adecuado y que su comportamiento sea correcto. También, mediante un examen físico, hay que asegurarse de que su salud y condiciones físicas sean óptimas.

Los perros serán entrenados mediante el adiestramiento positivo, atendiendo a su seguridad tanto física como emocional, y sobre todo, se le debe permitir aprender a su ritmo y nunca emplearle en terapias antes de que el animal alcance su madurez.

Los perros que participan en programas de IAA no pueden jamás mostrar comportamientos agresivos ni impropios. Deben ser seleccionados según el tipo, raza, edad, sexo, tamaño y comportamiento natural apropiado para el uso previsto. Sólo los perros con historias clínicas y de comportamiento conocidos deben ser utilizados y deben ser elegidos con la población objetivo (colectivo) en mente . El perro no debe vocalizar regularmente sin necesidad, es decir, ladrar, gruñir o lloriquear en público.

Por último recordar que cada entidad o persona que participa en una terapia con su perro es responsable del comportamiento, salud y bienestar del animal.