¿Quieres un perro o un gato pero eres alérgico?

Entre el 5 y el 10% de la población general sufre alergia a perros y gatos, siendo la alergia a los gatos más frecuente y generalmente más grave que la alergia a los perros. Las personas alérgicas poseen un sistema inmunológico hipersensible a algunas sustancias, normalmente inofensivas, llamadas alergenos. En el caso de perros y gatos, los que provocan la alergia son algunos alergenos presentes en la piel y saliva del animal. Debido a la costumbre de lamerse el cuerpo, los alergenos acaban encima del pelo del animal pero no es el pelo en sí que provoca la alergia como cree mucha gente.

A pesar de que los perros que no pierden pelo y los gatos que no tienen pelo son famosos por ser hipoalergénicos, es decir de ser mejor toleradas por parte de personas alérgicas, la cantidad de alergeno producido no depende de las características del pelo ni de la raza del animal. Además la respuesta alérgica de una persona a diferentes perros y gatos de la misma raza puede variar, así que posiblemente existen otros factores individuales, más allá de la raza, que afectan a la reacción alérgica de la persona. El sexo podría ser uno de estos, ya que los machos parecen producir más alergenos que las hembras. Además la cantidad de alergeno aumenta con la edad del animal y puede variar en el mismo animal en diferentes momentos.

Las personas entran en contacto con los alergenos de manera directa, tocando al animal o tocando un objeto que el animal ha lamido o mordido, o de manera indirecta a través del aire. En este caso los alergenos pueden entrar en contacto con ojos y vías respiratorias de la persona. Y cuando la persona alérgica está expuesta durante mucho tiempo al alergeno o permanece en un ambiente donde el alergeno está muy concentrado empiezan a aparecer los síntomas de alergia: rinitis, conjuntivitis, urticaria, dermatitis, asma y en casos graves incluso una reacción anafilactica con bajada de la presión arterial.

Así que si hay alguien en casa que es alérgico a los perros o a los gatos, es importante reflexionar bien antes de tomar una decisión sobre todo si se trata de una alergia grave.

Consejos

Sin embargo, si ya se ha tomado la decisión de tener un perro o un gato, antes de llevarse el animal a casa, es aconsejable:

  1. Comprobar la reacción de la persona alérgica al animal escogido.

  2. Contactar con un especialista en alergias y preguntar por las medidas de tratamiento que se pueden emplear para controlar los síntomas de la alergia (p.ej. anti-antihistamínicos, inmunoterapia con vacunas específicas). Consulta a tu médico o pediatra para que te indique cómo encontrar un alergólogo.

  3. Alguien que no sea alérgico debería aplicar al animal lociones específicas que sirven para eliminar el alergeno de la piel y del pelo del animal antes de que pase al ambiente. También existe la posibilidad de lavar al animal con agua y jabón dos veces a la semana pero esta solución puede llegar a resecar la piel y el pelo del animal, y provocar la producción de más caspa y la liberación de más alergeno en el ambiente.

  4. Evitar el uso de alfombras, cojines, muebles tapizados y otras superficies donde los alérgenos se acumulan con facilidad.

  5. Evitar que el animal entre en el dormitorio y duerma en la cama de la persona alérgica o en el sofá u otros muebles tapizados y en general que permanezca en las habitaciones donde la persona alérgica pasa mucho tiempo. Se pueden proteger la almohada y la cama de la persona alérgica con fundas especiales antialergicas.

  6. Lavar cada semana la camita del animal o los lugares donde está habitualmente.

  7. Aspirar el suelo con frecuencia utilizando aspiradores con filtros HEPA (filtro de alta eficiencia) y evitar el uso de escobas y plumeros que pueden levantar el polvo y los alérgenos en lugar que eliminarlos.

  8. Utilizar purificadores de aire y filtros para aire condicionado y deshumidificadores puede ayudar a limpiar el aire de la casa.

  9. Evitar el contacto directo con el animal y sobre todo con su saliva.