Algo más que comida

Algo más que comida

En la naturaleza los gatos invierten mucho tiempo y energía en la búsqueda de presas, de hecho, un gato en libertad puede estar cazando una media de 3,5 horas diarias (Panaman, 1981), incluso 11 (Liberg, 1984). Aunque el tiempo dedicado a la caza varía mucho según el individuo y cada salida para cazar tiene una duración aproximada de 30 minutos (Meister, 1986). En condiciones de abundancia de presas un gato tarda una media de 40 minutos para atrapar a un ratón (Liberg, 1982), teniendo en cuenta que la mitad de los intentos de atraparlo suelen fallar.

En cambio dentro de casa la mayoría de gatos se suelen convertir en mascotas sedentarias que juegan poco, pasan el día mirando lo que ocurre a su alrededor o acicalándose y que para comer sólo tienen que esperar que alguien les llene el comedero.

Sin embargo, para los animales es natural invertir parte de su tiempo en actividades relacionadas con la búsqueda de comida: lo que no es natural es tener todo su alimento concentrado siempre en el mismo punto y dedicar a la alimentación sólo pocos minutos al día.

Alimentar al gato de esta manera no sólo es una ocasión perdida para estimularlo física y mentalmente, sino que un gato sin ocasiones de expresar su conducta predatoria tiene más riesgos de desarrollar sobrepeso y otros problemas de salud (Rochlitz, 2005). Pero ¿cómo hacer para alimentar al gato teniendo en cuenta su naturaleza y para que la hora de la comida se convierta en una ocasión para enriquecer su vida?

Dieta

Es importante proporcionar una dieta que satisfaga las necesidades nutricionales del gato en base a su edad y características: el bienestar del animal se basa también en un buen estado de salud. Sin embargo, las necesidades nutricionales no lo son todo y, si no se var í a nunca la alimentación, los gatos pueden rechazar alimentos que han representado su alimentación principal en el pasado y preferir comidas nuevas en base al llamado "efecto monotonía" (Bradshaw, 2006).

Así que la mayor í a de gatos se puede beneficiar de una alimentación variada, que puede incluir también la administración de comida húmeda. Esta última puede ayudar a mejorar el nivel de hidratación del gato, aspecto importante para la prevención de algunos problemas de las vías urinarias comunes en este animal (Markwell et al., 1998).

A la hora de elegir la comida del gato también es muy importante tener en cuenta sus preferencias. Algunos prefieren comida seca y otros húmeda (Bradshaw et al., 2000). Por tanto, dejar a su disposición diferentes tipos de comida en contenedores adyacentes te ayudará a valorar las predilecciones de tu gato.

Tips #1. Aunque los gatos siempre se hayan considerado sibaritas a la hora de comer, el rechazo de la comida puede ser la respuesta del gato a una amenaza ambiental (Stella et al., 2011) o un signo de malestar físico.

Tomas

Los gatos en la naturaleza comen unas 10-20 presas al día, es decir comen raciones pequeñas y repartidas a lo largo del día ( Ellis et al., 2013 ). Si se les deja comida a disposición comerán varias veces al día en pequeñas cantidades, simulando un patrón de alimentación más natural que si se les da de comer sólo una o dos veces al día (Bradshaw y Thorne, 1992).

Sin embargo, dejando la comida a disposición se pierde la ocasión de utilizar la comida para estimular la conducta de caza del gato. Así que donde sea posible es preferible administrar comidas pequeñas a intervalos regulares, aunque lo ideal sería que los gatos buscarán su propia comida y la consiguieran en pequeñas cantidades y a menudo.

Comederos

Aunque los comederos de plástico sean muy comunes, muchos gatos prefieren comederos hechos de diferentes materiales, como por ejemplo acero o cerámica. Estos materiales se limpian con más facilidad y retienen menos olores. El comedero debería estar ubicado en un lugar tranquilo, lejos de la caja de arena, del bebedero (Ellis et al., 2013), de aparatos que pueden hacer ruido de forma repentina (Buffington, 2002) y de los puntos de entrada y salida de la casa.

Se pueden incluso colocar varios comederos en casa y algunos de ellos podrían ir encima de una estantería para estimular el movimiento y la utilización del espacio por parte del gato. Además, si en la casa viven varios gatos es necesario colocar varios comederos, idealmente uno más del número de gatos.

En este caso se deberían colocar los comederos en lugares diferentes de la casa para evitar problemas de competición o de tensión a la hora de utilizarlos y para respetar la naturaleza de cazador solitario del gato que no está acostumbrado a comer en compañía (Herron y Buffington, 2010).

Dispensadores de comida

En lugar de colocarle su ración diaria en un comedero normal se puede administrar como mínimo parte de su comida de una manera que estimule las conductas naturales relacionadas con la alimentación como, por ejemplo, la localización y la captura de la presa.

Para conseguirlo, una de las posibilidades consiste en colocar el pienso en un juguete hueco, como una pelota de plástico con agujeros, y que el gato pueda manipular. Existen también comederos interactivos que estimulan el gato a utilizar sus habilidades para conseguir la comida.

Estos comederos suelen tener huecos y salientes donde se esconden los granos de pienso que el gato puede conseguir trabajando finamente con sus patas. También puedes construir tus propios comederos interactivos haciendo agujeros en una botella de plástico pequeña o en una caja de cartón y luego escondiendo comida en su interior.

Juegos con la comida

Además de los comederos interactivos y de los juguetes distribuidores de comida existen otras posibilidades para convertir la hora de la comida en una ocasión de entretenimiento. Se pueden lanzar los granos de pienso, de uno en uno, para que el gato los persiga y los cace o esconder el alimento seco en diferentes partes de la casa, tanto en el suelo como encima de los muebles.

En este último caso es importante que al principio se distribuya la comida en lugares de fácil acceso y a medida que el gato se vuelva más hábil en encontrar la comida, se puede complicar la búsqueda colocando el alimento dentro o detrás de algunos objetos de la casa.

Hierbas para mordisquear

Aunque los gatos sean carnívoros, a muchos les gusta mordisquear los brotes de semillas de avena, cebada y trigo. Así que dejar a su disposición un tiesto con brotes de hierba para gatos les ayuda a estimular esta conducta natural a la vez que ayuda a prevenir los destrozos que el gato podría realizar con el resto de plantas de la casa, algunas de las cuales podrían incluso resultar tóxicas (Houpt, 2005).

Además, la ingestión de las plantas aumenta el consumo de fibra por parte del gato y favorece el tránsito intestinal y la eliminación del pelo que el gato ingiere en sus sesiones de acicalamiento diario.

Referencias bibliográficas:

  • Bradshaw, J.W.S., Healey, L.M., Thorne, C.J., Macdonald, D.W., Arden-Clark, C., 2000. Differences in food preferences between individuals and populations of domestic cats Felis silvestris catus. Applied Animal Behaviour Science 68, 257–268.
  • Bradshaw, J.W., 2006. The evolutionary basis for the feeding behavior of domestic dogs (Canis familiaris) and cats (Felis catus). The Journal of Nutrition 136, 1927S–1931S.
  • Buffington, C.A., 2002. External and internal influences on disease risk in cats. Journal of the American Veterinary Medical Association 220, 994–1002.
  • Ellis, S,L.H., Rodan, I., Carney, H.C., Heath, S., Rochlitz, I., Shearburn, L.D., Sundahl, E., Westropp, J.L., 2013. AAFP and ISFM Feline Environmental Needs Guidelines. Journal of Feline Medicine and Surgery 15, 219–230.
  • Houpt, K.A., 2005. Ingestive behavior: food and water intake. In: Houpt, KA., editor. Domestic Animal Behavior. 4th ed. Blackwell, pp. 329-334.
  • Liberg, O., 1982. Hunting efficiency and prey impact by a free-roaming house cat population. Transactions of the International Congress of Game Biology 14, 269-275.
  • Liberg, O., 1984. Food habits and prey impact by feral and house-based domestic cats in a rural area in sourthern Sweden. Journal of Mammalogy 65, 424-432.
  • Markwell, P.J., Buffington, C.T., Smith, B.H.E., 1998. The effect of diet on lower urinary tract diseases in cats. The Journal of Nutrition 128, 2753S–2757S.
  • Meister, O., 1986. Zun Jagdverhalten von Hauskatzen (Felis catus). Master thesis, University of Zürich, Switzerland.
  • Panaman, R., 1981. Behaviour and ecology of free-ranging female farm cats (Felis catus). Zeitschrift für Tierpsychologie 56, 59-73.
  • Rochlitz I., 2005. A review of the housing requirements of domestic cats (Felis silvestris catus) kept in the home. Applied Animal Behaviour Science 93, 97–109
  • Stella, J.L., Lord, L.K., Buffington, C.A.T., 2011. Sickness behaviors in response to unusual external events in healthy cats and cats with feline interstitial cystitis. Journal of the American Veterinary Medical Association 238, 67–73.