Bebés y perros, consejos para una buena relación (I)

La llegada de nuestro bebé a casa es un momento lleno de ilusión y emociones. Pero una de las grandes dudas será ver cómo va a reaccionar nuestro perro, sobre todo a medida que el niño crezca y con él los retos de vivir todos juntos en el mismo hogar.

Puede que al principio tu perro se haya adaptado a la llegada del pequeño, pero una vez este se vuelva más activo, empezará a gatear y, por tanto, a descubrir su entorno tocando todo lo que esté a su alcance como el perro y sus juguetes. ¿Cómo reaccionará tu mascota?

Para que puedas preservar la armonía de tu hogar existen una serie de claves para lograr una buena convivencia entre el bebé y el perro.

Asocia el niño con los buenos momentos

Sobre todo en el caso de los padres primerizos puede que la llegada de su hijo suponga un exceso de atenciones hacia el pequeño, dejando a un lado sin querer a su perro. Por eso, es conveniente que tu mascota aprenda a asociar la presencia del bebé con la llegada de cosas buenas para él. Aunque a veces te cueste, intenta resistir la tentación de atender al perro solo cuando el niño duerme o no está.

Lo mejor es que el perro comprenda que cuando el niño está despierto y activo, también se le tiene en cuenta y se le dan cosas positivas como caricias, juegos, paseos, comida o cualquier otra cosa que sepas que le guste. Así tu mascota asociará los buenos momentos cuando esté el pequeño y los esperará con más ganas.

Acostúmbralo a los nuevos sonidos

Aunque ya han pasado algunos meses de la llegada del pequeño y has intentado preparar al perro para vivir con el niño, puede que se siga sorprendiendo o asustando por los sonidos del bebé. Además, puede también que tu mascota esté cada vez más nerviosa cuando lo escucha llorar. En ese momento, prueba a lanzar al perro un trocito de comida sabrosa, de esta manera el perro aprenderá a esperar cosas buenas cuando oiga un lloro. No obstante, si con este ejercicio no notas mejoras, es el momento de hablar con un profesional.

Prepáralo para cualquier manipulación

Los primeros meses del bebé son pura exploración, lo tocan todo pero todavía no saben regular su fuerza y sus movimientos son algo desordenados. Es obvio, que más tarde o más temprano, sus atenciones acabaran dirigidas hacia el perro de la casa, y el niño puede acabar agarrándole y estirándole del pelo, las orejas, la cola o cualquier otra parte que esté a su alcance.

Es necesario pues que prepares a tu mascota para esta situación y así evitar riesgos antes que el niño aprenda a gatear. De lo que se trata es de acostumbrar al perro a recibir diferentes tipos de manipulaciones de una forma progresiva. Si ves que tu mascota tolera un cierto nivel de manipulación puedes entonces subir la intensidad. Si la incrementas más de la cuenta, enseguida lo verás mirando la reacción del perro, que en lugar de quedarse relajado intentará apartarse o evitar el contacto. En el estadio más avanzado del ejercicio, la manipulación debería ser parecida a la que podría realizar un niño.

Cuando estés realizando este ejercicio, deberías premiar al perro con algo que sepas que le guste mucho. Lo más importante aquí es que primero realices la manipulación y después él reciba su premio. El hecho de estar a la expectativa de un premio hará que soporte de forma más llevadera algunas manipulaciones más bruscas.

Es esencial que practiques este ejercicio a diario, ya que así cuando llegue el día en que el niño le tire de un oreja o le agarre de un mechón de pelo, lo más probable es que tu perro espere un premio. Así que dale su recompensa, porque se lo merece. Además, la practica de este ejercicio no excluye las caricias que les des a diario, sino que es un complemento más.

Enséñale cuando debe alejarse

Lo más seguro es que a medida que pasen los meses de vida del bebé, te des cuenta que a veces es útil que el perro sepa alejarse de una situación cuando se lo dices. Por ejemplo, cuando necesites más espacio o cuando el niño empieza a gatear por el suelo. Para hacerlo de forma correcta, tienes que seguir los siguientes pasos:

  • Escoge una palabra, por ejemplo “fuera”. Dila en alto y enseguida lanza un premio en el suelo alejado de donde se encuentra el perro. Es clave que el perro visualice el premio y es un ejercicio que requiere varias repeticiones antes de pasar al siguiente paso.
  • Di de nuevo la palabra elegida y extiende el brazo como si estuvieras lanzando un premio. Pero solo lo tienes que lanzar cuando el perro empiece a moverse en la dirección indicada por tu brazo.
  • Ya verás como cada vez que repitas el ejercicio tu perro responderá antes, hasta el momento en que se alejará nada más oír la palabra escogida. Cuando llegue este momento tienes que seguir premiándole por su comportamiento correcto, aunque no hace falta darle un premio todas las veces que el perro se aleja después de decir la palabra.

Estos son solo algunos consejos para generar una buena convivencia entre tu bebé y tu mascota. Pero en el siguiente post seguiremos dándote algunas claves más que te ayudarán a afrontar con éxito esta situación.