El perro que no quiere recibir caricias

Para muchas personas el hecho de tocar, abrazar y acariciar a un perro es una experiencia muy placentera y gratificante. De hecho, las investigaciones científicas confirman que, mientras acarician a un perro, las personas experimentan una disminución de la frecuencia cardiaca, de la presión sanguínea y de las concentraciones en la sangre de las hormonas asociadas a un estado de estrés. Pero no todos los perros lo viven de la misma manera, sobre todo si la persona es desconocida y es muy invasiva en la manera de acercarse al animal.

Un perro que no se encuentra cómodo recibiendo las atenciones de una persona al principio, puede emitir señales muy sutiles que se vuelven cada vez más evidentes si la persona no entiende el mensaje. Lamerse el hocico, bostezar, cerrar los ojos, apartar la mirada, darse la vuelta o levantar una pata delantera son algunos de los comportamientos que sugieren que el perro no está disfrutando de la interacción como nosotros. Si estas primeras señales no son efectivas, el perro da un mensaje más claro, llegando a alejarse, poner las orejas para atrás, agacharse, poner la cola entre las piernas y tumbarse boca arriba. Si tampoco estas señales son interpretadas, el perro puede cambiar de estrategia. Ponerse rígido, fijar la mirada, gruñir, enseñar los dientes y en casos extremos intentar morder son otra manera de comunicar un mensaje de molestia que la persona todavía no ha entendido.

Delante de estas señales la mayor parte de las personas se echa para atrás, y sin saberlo puede estar contribuyendo a provocar un cambio a largo plazo en el comportamiento de este animal. Si solo su conducta agresiva es efectiva para evitar el contacto molesto con las personas, las señales de evitación más sutiles pierden valor.

Este tipo de situación ocurre a menudo en la calle, cuando un perro encuentra a un desconocido que le quiere saludar insistentemente, sin tener en cuenta las señales de evitación que está mostrando el animal. Aprender a leer y respetar estas señales es fundamental para que el perro no se vea obligado a escalar en la intensidad de su lenguaje corporal y pueda aprender a utilizar los comportamientos agresivos para mantener alejadas las atenciones no deseadas de algunas personas.

Artículo publicado originalmente por Affinity.