Tu perro, tu mejor compañero de viaje

Os vais de vacaciones o a dar un paseo, quizás el domingo os gustaría caminar con vuestro nuevo amigo y seguramente tendréis que coger el coche. Si hacéis las cosas con cariño y pasión, tu perro se convertirá en un gran compañero de viaje y el coche será su segundo hogar. 

Los primeros días son cruciales para que el proceso de adaptación sea el que deseamos. Nos lo tomaremos con calma, hay perros que podrían ser copilotos profesionales, pero hay otros que pueden marearse, sentir estrés o ansiedad. Ante este tipo de conductas la mejor receta es la calma, aunque para perros que se marean en el coche se pueden administrar medicamentos recetados por el veterinario que reducen el mareo. 

Antes de coger el coche tendremos que preparar el terreno. Podrás llevar el trasportín y asegurarlo bien a la parte trasera del coche y seguro que a él le resultará más familiar. En alternativa puedes usar un arnés especial para asegurar el perro al asiento posterior al del conductor y si tu perro es grande, también podrás llevarlo en la parte trasera del coche después de poner una red para separar el maletero del habitáculo.  
Ten en cuenta que el perro puede perder pelo, y por el estrés aún más, así que cúbrete las espaldas y cubre también los asientos. 

No olvides su equipaje: agua, comida o algún snack para hacer el camino más ameno. Es muy importante sacarlo un rato antes para que haga sus necesidades y no darle de comer las dos horas previas al viaje, sobre todo los primeros días, así evitarás mareos y sorpresas. Tendrá tiempo de comer una vez llegado al destino.

Bien, pues ya estamos frente al coche. Procura, las primeras veces, que se acostumbre simplemente a estar en el coche con el motor apagado, de esta manera, conseguiremos que el comienzo sea menos estresante. Luego acostúmbrale al ruido del motor encendido y, poco a poco, al movimiento –lo ideal es comenzar con viajes cortos e ir observándolo–. Dedícale su tiempo, prémiale cuando realice la conducta que buscamos y ofrécele algo con lo que pueda entretenerse durante el trayecto, su juguete favorito es una buena opción. Si asocia viajar con estímulos buenos, será más fácil el aprendizaje y si al parar ves que se siente bien y está contento, vuelve a premiarle.  

Ya estamos en camino, pon la música, cantad una canción pero no dejes que saque la cabeza por la ventana, sabemos que queda muy bien en el cine pero en la vida real, puede ser muy peligroso y en el mejor de los casos el perro puede acabar con una conjuntivitis. 
Cuida que no se deshidrate y ten paciencia si en vez de cantar lo que hace es aburrirse como una ostra, para esto, sorpréndele de vez en cuando con un premio.   
Si tienes que hacer un trayecto largo, procura no hacer más de dos horas seguidas. Parad y estirad las patas y durante la parada, no dejes al perro encerrado en el coche, ni siquiera en la sombra: el golpe de calor puede ser letal.

Si a pesar de todo el cariño que has puesto en acostumbrar tu perro al coche, se sigue mareando, habla con tu veterinario.

Como decía Mark Twain:

“He descubierto que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que hacer un viaje con él”.

Así que ánimo y a disfrutar