Cómo gestionar el duelo de un animal de compañía

Los animales de compañía forman parte de la vida de las personas y se convierten en un miembro más de la familia. En el caso de familias con hijos, el perro o el gato se convierte en el compañero de juego y, actualmente, llega incluso a disminuir el interés de los niños por los videojuegos. También, algunas personas que viven solas, como un porcentaje alto de personas mayores, si tienen un animal de compañía en su hogar, tienen un motivo para levantarse cada día y cumplir con las necesidades básicas del animal y su cuidado.

En el análisis científico del vínculo entre las personas y los animales de compañía, la Fundación Affinity demostró que un 31% de los encuestados consideran que su animal de compañía es mucho más importante que cualquiera de sus amigos. El 75% de la población estudiada tiene un vínculo emocional muy intenso con su animal de compañía; es una fuente importante de apoyo emocional, sobre todo en situaciones difíciles.

Como resultado de este fuerte vínculo, la pérdida de un animal de compañía tiene un gran impacto emocional y puede ser uno de los momentos más difíciles para los miembros de la familia. Nuestros animales de compañía nos brindan amor y lealtad incondicional y, cuando tenemos que despedirnos, nos dejan un gran vacío.

Sobre el proceso de duelo de un animal de compañía

Actualmente todavía no es muy aceptado socialmente equiparar el dolor de la pérdida de un animal de compañía con la pérdida de un ser humano, sin embargo, se considera que las fases por las que atraviesa la persona en ese proceso de duelo, son muy similares. Cada vez hay más especialistas en España en procesos de duelo de animales de compañía, que realizan el acompañamiento a las personas que lo necesitan y los ayudan a reanudar a sus rutinas diarias.

El proceso de duelo al perder un animal de compañía puede variar según la persona y el vínculo. Una de las primeras reacciones puede ser asombro, dolor o negación; la persona también puede entrar en un estado de shock, sobre todo cuando la muerte llega por sorpresa. Este proceso puede ser largo, más aún cuando nuestra relación con el animal de compañía es estrecha y de muchos años. Con los niños, este proceso de duelo debe estar acompañado de la supervisión de los adultos, ya que ésta puede ser su primera experiencia con el significado de la muerte y la pérdida de un ser querido.

Los animales, en muchos casos, suplen las necesidades de afecto y compañía en muchas personas, cambian sus rutinas. Es normal que sintamos dolor y pena. Debemos guardar un buen recuerdo de nuestro animal de compañía y, cuando estemos listos para abrirle las puertas de nuestro hogar a otro nuevo animal, recuerda que éste no lo reemplazará, sino que establecerá un nuevo vínculo emocional con nosotros y los miembros de nuestra familia.