Los perros pueden ayudar a los niños con deficit de atención (TDAH)

perros pueden ayudar a los niños con déficit de atención (TDAH)

El TDAH se diagnostica en la infancia y puede persistir hasta la edad adulta; se caracteriza por síntomas como la falta de atención durante periodos relativamente prolongados, hiperactividad y comportamiento impulsivo. Este trastorno normalmente es tratado con medicamentos, pero un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en Irvine (UCI) ha demostrado que incluir un perro de terapias en el programa terapéutico de los niños con TDAH, les ayuda a reducir sus síntomas, aumenta la confianza, la autoestima, las habilidades de atención y reduce la hiperactividad.

Beneficios de la terapia con perros para niños con TDAH:

La terapia con perros canaliza la hiperactividad y la impulsividad. Las actividades de la terapia están programadas de manera que cada niño tiene su turno para realizar alguna actividad de interacción con el animal. El hecho de que el niño deba esperar para acariciar al perro, peinarlo, darle alguna instrucción específica o tirarle la pelota, lo ayuda a tener el control de sus impulsos y seguir normas de comportamiento.

Reduce la falta de atención. El niño debe estar atento a las explicaciones del terapeuta, para poder realizar las actividades planteadas en las sesiones de terapia con perros. El niño debe escuchar atentamente los pasos que debe seguir o las instrucciones que debe dar al perro para realizar alguna tarea. 

Mejora la autoestima. La inclusión de un animal en la terapia de niños de TDAH convierte el ambiente en un escenario mucho más relajado, cálido y acogedor. El perro no juzgará la falta de atención del niño, ni le va a corregir, estará ahí llamando su atención para que realice una u otra acción.

Para poder realizar las tareas de la terapia el niño debe estar muy atento y si logra realizar la actividad correctamente tendrá la satisfacción de que el perro ha seguido sus instrucciones. Conoce el programa Buddies de la Fundación Affinity, en el cual se trabajan estos aspectos.

Habilidades sociales. El vínculo que se establece entre el niño y el perro ayuda al desarrollo de su capacidad de relacionarse con otras personas. El primer instinto que tienen los niños al tener un animal en un escenario de terapias es jugar con él, lo quieren alimentar y cuidar. En cada sesión de terapia aprenden las diferentes maneras de relacionarse con el animal y realizar actividades basadas en el adiestramiento en positivo y el respeto por el otro.

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